Qué sucede cuando la batería de tu e-bike se estropea

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¿Por qué algunos fabricantes no reutilizan las «pilas» útiles de una batería estropeada?

Como saben nuestros lectores suscritos a la web o al boletín de noticias «confidenciales» que hemos enviado, hay un problema con las baterías de nuestras e-bikes. Es un asunto económico y ecológico. Corren tiempos de emergencia climática. Existe la necesidad de aplicar la ecología y la eficiencia energética a todos los procesos industriales. Pero algunos fabricantes de baterías parece que no tienen esa sensibilidad.

Personas que están en la industria de la bicicleta nos cuentan que las baterías que fallan pero sus pilas aún sirven pues tienen carga, se tiran a los Puntos Limpios. Ya hemos publicado sobre las incertidumbres que existen en torno al litio que las nutre. Por lo visto, cuando una tienda recibe del cliente una batería que no funciona, se la entrega al fabricante en garantía pero no todos se preocupan de repararla. Por lo general, como les sale más barato cambiar una batería por otra que reparar, envían a la tienda y por lo tanto al biker una nueva.

Doy fe de ello porque a mí se me estropeó la batería de mi Specialized Turbo Levo al año de estrenarla y dicho fabricante me dio una nueva (no sin antes dejarme alrededor de un mes fuera de los montes). El cliente en casos como este puede que quede «contento» porque disfruta ahora de nueva batería pero si el medioambiente se expresase no lo haría con una sonrisa.

Desconocemos porqué sale más barato reponer una nueva batería que recoger, reutilizar, arreglar y volver a enviar la batería original del cliente. Desde luego a los usuarios no les salen baratas las baterías, que son un producto realmente caro.

Es curioso que de la batería nosotros, los clientes o usuarios, y en muchas tiendas ocurre lo mismo, sólo vemos la carcasa. Dentro de esas cajas de plástico alargadas con las que asistimos a los motores de nuestras bicis, lo que hay son pilas, como las que usamos en casa pero mucho más grandes. Están colocadas en línea creando lo que se llaman celdas. Con el tiempo estas son las que van perdiendo capacidad y se pueden sustituir por otras (lo importante es que se utilicen pilas de calidad).

Algunas tiendas nos comentan que un problema que tienen es que las baterías no son fáciles de abrir y por eso cuando quieren hacer alguna reparación acuden a su vez a empresas especializadas (lo que suponemos que encarece dicha reparación). Parece kafkiano pero así es, en un mundo donde prima la comodidad no podemos abrir bien nuestras baterías.

Fijaos en una cosa. Según su fabricante, la nueva batería Shimano se considera «duradera» porque conserva la capacidad máxima más tiempo, es mayor al 60% de capacidad después de 1.000 cargas. Con probabilidad, el cliente cuando vaya llegando a esas cifras la renovará pues no podrá llevarla en la bici sin una de repuesto, dada la poca carga que ofrezca. ¿Qué sucederá entonces con las celdas aún útiles que le queden?

Claro, partimos de la base que está prohibido tirar baterías, incluso las más pequeñas han de reciclarse. Algunas de ellas tienen en su composición elementos peligrosos, por lo que deben tener un tratamiento específico para evitar la contaminación del medio ambiente y peligros para la salud.

En teoría, cuando uno de estos productos ha agotado su vida útil, se han de depositar en los puntos de recogida. Una empresa de reciclaje que tiene la autorización para ello se encarga de su recogida y tratamiento. En ellas se recupera todo lo recuperable para volver a ponerlo en circulación.

Como la capacidad de las baterías en algunas e-bikes hoy es algo escasa proliferan las extensiones de la misma.

No todas las empresa de reciclaje pueden hacerlo, sólo las que tienen autorización y están bajo control de los órganos gestores de residuos. Como nos comenta una persona que las vende on line y ha trabajado en el ámbito del reciclaje de residuos:

«Hay mucho control».

Reciclar «no quiere decir volver ha hacer pilas con el material reciclado, éste igual se dedica a hacer otros productos. Y luego está el material contaminado, que hay que descontaminar primero antes de reciclarlo o tirarlo», cuenta.

Llama la atención que si los controles para el reciclaje son muy grandes por parte de las administraciones, como indica este especialista, existan empresas que sigan sin usar bien los recursos finitos como el litio y otros minerales utilizados en las baterías. Es un problema que irá a más pues existen muchos, cada vez más tipos de baterías y se venden más e-bikes y coches híbridos y eléctricos que las portan.

Los responsables de una tienda nos confirman:

«No sabemos exactamente qué se hace con las baterías que van a garantía por ejemplo, pero nosotros en los casos que hemos tenido las reparamos. Metemos nuevas celdas y estos aparatos vuelven a funcionar como el primer día».

Hay varias empresas que se dedican a este tipo de reparaciones. Incluso, nos han comentado que existen algunos artesanos que lo hacen, aunque no es lo normal.

Es una pena pero empresas con ingentes cantidades de dinero para posicionar sus productos y cuidar su fama operan así, como lo estamos contando. ¿Para cuándo habrá en esas compañías departamentos que se dediquen a aprovechar las celdas de las baterías que presenten carga aún?

¿Cuánto les cuesta a fabricantes y marcas estos elementos como para tirarlos sin reutilizar? Es que, por ejemplo, la batería de mi bici nueva cuesta 849,90 € por sólo 500 watios. En fin, seguiremos informando.

La respuesta de Macario

Desde Macario como distribuidor de las baterías Shimano, tienen unas indicaciones claras a la hora de reciclaje de las baterías, siempre atendiendo a la normativa y siguiendo los protocolos de seguridad establecidos, según nos cuentan:

Las baterías de Shimano tienen una garantía de dos años. Si dentro de ese tiempo sufren algún desperfecto no provocado por el uso se cambia automáticamente. Nosotros en Macario ni abrimos ni manipulamos las baterías, ya que además del alto riesgo que eso conllevaría, la garantía del fabricante desaparecería inmediatamente».

Aquí en España tienen un acuerdo con Ecoembes, a quienes les mandan las baterías que ya no tienen uso, cada mes o dos meses dependiendo del volumen, para que ellos como especialistas se encarguen de su reciclaje:

Las baterías no pueden ser ni abiertas ni manipuladas y se envían con tratamiento de carga mínimo del 15%. Mientras las baterías están a la espera de envío a Ecoembes, están perfectamente conservadas en un armario preparado para ello, atendiendo a la normativa y siguiendo las leyes establecidas», concluyen.

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