Resistiré… al confinamiento

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Consejos psicológicos para aguantar «la encerrona vírica».

Hace sólo diez días estábamos con nuestras e-bikes subiendo y bajando montes, «rompiendo piedras», y ahora ya ves, confinados. Las piernas y los brazos van ablandándose con el paso del tiempo; las visitas a la nevera a la «desesperada» van volviéndose habituales, ¿compulsivas como para algunos las compras de rodillos de entrenamiento y bicicletas estáticas?; y en el orden mental o psicológico se nos está poniendo la cabeza como a un preso que estuviera cerca de padecer síndrome de Estocolmo. Hay que hacer algo.

¿Cómo tolerar el aislamiento sin volverse loco?

Hemos decidido permanecer en nuestras casas (más que nada porque si salimos con la bici y nos caemos la visita a hospitales colapsados puede ser fatal -para nosotros y para quien necesite urgentemente un servicio-). No salir salvo en caso de extrema necesidad borrando así de golpe toda esa actividad social, incluida nuestra preferida, salir con los amigos al monte con las e-bikes. Lo más cerca que tenemos parecido a una bici son los tatuajes de nuestras pequeñas, el que no se consuela es porque no quiere jeje.

Los médicos Juan Serrano Gandía y Alejandra Menassa de Lucía, a quien conozco desde hace años han elaborado un útil Decálogo para tolerar el aislamiento que paso a resumiros:

Enfócate en lo positivo. Piensa en lo que ganas en estos días y no en lo que pierdes, para cada uno será una cosa, no hay reglas fijas. Reducir el ritmo frenético que llevamos.

Parar nos permite reflexionar y la vida es como un camino endurero: ¿Es esta la dirección en la que queremos ir? ¿No iremos demasiado rápido? Ten en cuenta que todo el sistema está organizado para que no pensemos y no cuestionemos nada.

Tiempo, preciosa palabra. Ya no podremos decir «no tengo tiempo», al menos por unas semanas.

Recuperar la relación con el otro, con los otros. Mirar a quién tenemos al lado, redescubrirlo y darnos cuenta que quizás también lo hemos postpuesto en nuestro frenético ritmo.

Volver a darnos cuenta de lo importante que es para todos el trabajo de los otros y reconocerlo. Y al tiempo, lo importante que es nuestro trabajo para otros.

Los privilegios de nuestro primer mundo también pueden tambalearse. Miramos la indigencia y la desgracia de los otros y creemos que somos invulnerables. Saber que no lo somos nos ayudará a cuidarnos más, cada uno a sí mismo y a los otros. Esta manera de proceder nos estaba aislando, volver a agruparnos nos hará más fuertes.

Di NO a la hipocondría y al alarmismo. La hipocondría es nuestro peor enemigo. Los sentimientos descontrolados como el miedo (provocados por toda esta alerta sanitaria), son negativos y actúan bioquímicamente a través de complejos mecanismos, de interacción y comunicación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario. Pues bien, la activación de estos mecanismos como respuesta a una situación de miedo, de estrés crónico, puede suprimir o reducir la respuesta del sistema inmunitario, lo que a su vez permite que se desarrollen cuadros patológicos de naturaleza diversa, también infecciones víricas.

Fuera la ansiedad. La ansiedad genera irritabilidad. Piensa que esto no te pone nervioso solo a ti sino también a los otros. Intenta ser tolerante con las reacciones un poco tensas de los que te rodean. Respira hondo y déjalo pasar. Tu sistema inmune también te agradecerá que te relajes.

Activa tu cuerpo. Haz ejercicio, como te hemos explicado más arriba.

No te aísles de los demás. No dejes las relaciones personales, tanto con los que compartes espacio como con aquellos que viven en la distancia. Aprovecha para hablar con los que comparten la casa contigo, no te recluyas en una soledad mayor y aprovecha para mantener conversaciones serenas y expresa tus sentimientos.

Si lo necesitas busca ayuda. Si la situación te angustia mucho, quizás es porque ya estabas previamente angustiado. Si te desborda, consulta a un profesional.

Organiza tu día. Los días se pueden hacer largos sin planificación. Intenta mantener una rutina, ayúdate del orden para evitar la sensación de «tiempo vacío». Los imprevistos ya se encargarán de que sea cada día diferente. Aunque no tengas que salir a trabajar, no pases el día en pijama.

Relájate y mantén la calma. Es muy probable que tanta información y noticias alarmantes sobre el coronavirus te están generando ansiedad, estrés, incluso hayan logrado quitarte el sueño. Herramientas como la meditación o el mindfulness te permitirán mantener la calma, crecer como persona o afrontar el día a día con energía. Haz lo que te haga sentir bien y case más con tu personalidad.

Infórmate lo justo. Para tolerar el aislamiento mejor intenta evitar la infoxicación (intoxicación de información). Puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes Sabemos que crees que vencerás mejor al enemigo si lo conoces bien.

Pero la información veraz y de calidad no es probable que la encuentres en los distintos grupos de chats de amigos, …, ni tan siquiera en los medios de comunicación de parte de muchos periodistas o contertulios, que no son expertos en el tema. Escucha a los profesionales, evita los bulos, las fake news y huye de páginas web alarmistas.

Esto también pasará… Lo más importante: recuerda que esto pasará, nada es eterno. El virus cumple un ciclo y se va.

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